Constelaciones Familiares

La primera vez que asistí a una constelación familiar, me riñeron como a una niña. ¡¡Y qué mal que me sentó!!. Aquella mujer me estaba tratando como a una chiquilla malcriada y consentida.
¡¡A mi!!
Y qué razón tenía.

Son sólo tres principios:
1. Ley de pertenencia, todos pertenecemos a un sistema
2. Ley de igualdad, todo tiene que ser compensado, equilibrio  en el sistema
3. Ley de orden, cada uno tiene su lugar en el sistema




Con tres principios tan sencillos, todo se ordena...y la vida toma su camino. Lo mejor es que toma el camino que queremos coincidiendo con lo que necesitamos.

Así pues, tras conocer y vivir movimientos, con distintas facilitadoras y trabajadoras del sector, me decidía aprender esta disciplina tan mágica. 
La mejor manera para mí es vivirlo y practicarlo. Limpiar tus propias huellas sin perderlas de vista. Recolocar cada uno de esos principios en su lugar. Volver a hacerlo. Y rehacerlo una vez más.

Cada vez es peor y más bonito. Cada vez es más doloroso y fascinante. Cada vez las resistencias propias y ajenas ponen a prueba mi corazón y mi alma sigue resistiendo. Porque quiero. 

Esta es una terapia maravillosa, especial, de tierra, certera. Lo que ves es lo que hay, sea o no tu verdad. 


Entonces empecé a vivir de otra manera. Sumando, herrando, riendo...AMANDO
Yo elijo ser desde mi y mi vida es mi responsabilidad.






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